Los OMEGA-3 son ácidos grasos poliinsaturados especialmente abundantes en la grasa del pescado. Los más importantes son el ácido eicosapentanoico (EPA) y el docosahexaenoico (DHA). Estos ácidos grasos tienen beneficios notables para la salud.
Desde hace años, se ha observado que las poblaciones consumidoras de pescado, especialmente japoneses y esquimales, presentaban una menor incidencia de ciertos tipos de enfermedades. Investigaciones posteriores han podido correlacionar ambos factores, determinando que los ácidos grasos OMEGA-3 tienen propiedades beneficiosas para el óptimo funcionamiento de algunos sistemas del organismo. Este producto está enriquecido con vitamina E que gracias a sus propiedades antioxidantes, permite estabilizar las sustancias activas de este producto.
El aceite de SALMÓN OMEGA-3 de es un producto muy rico en ácidos grasos poliinsaturados OMEGA-3: principalmente EPA y DHA.
La acción de los ácidos grasos Omega 3, está bien documentada científicamente en las siguientes áreas:
- Cardíaca;
- Anti-inflamatoria;
- Reducción de la grasa corporal;
- Degeneración cerebral.
Cardíaca - Puede disminuir la agregación plaquetaria y desempeñar un papel importante en el tratamiento de las afecciones trombóticas. Disminuye la viscosidad de la sangre, aumenta la fluidez de los lípidos y la deformabilidad de los glóbulos rojos permitiendo una mejor oxigenación de los tejidos. Puede disminuir los niveles de colesterol total y de los triglicéridos y aumentar los niveles de HDL, o sea el colesterol protector. Puede reducir la angina de pecho y mejorar la tolerancia al ejercicio.
Anti-inflamatoria - La inflamación resulta de la liberación de mediadores derivados de la activación de los leucocitos y de los macrófagos, que derivan del ácido arquidónico. Se sabe que la suplementación con EPA y DHA inhibe la síntesis de estos mediadores, a partir del ácido araquidónico, bien como la producción de citoquina por los macrofagos, todos ellos pro-inflamatorios potentes. Los ácidos grasos Omega 3 también disminuyen el tenor del ácido araquidónico en las membranas celulares y, de este modo, su disponibilidad para la síntesis de estos mediadores. Los ácidos grasos Omega 3 acaban por presentar una acción similar a determinados fármacos anti-inflamatorios sin sus efectos secundarios.
Reducción de la grasa corporal - Estos ácidos grasos, aumentan la tasa metabólica y el metabolismo de las grasas, promoviendo una mayor utilización de la grasa corporal como fuente energética. Son responsables también por aumentar la eficacia de la insulina, de tal modo que pueden además prevenir la resistencia a la insulina, factor que conduce a la diabetes. Adicionalmente a través del control que ejercen sobre la producción de prostaglandinas pueden reducir la grasa corporal. Las prostaglandinas son compuestos, tipo hormonas, producidas a partir de los ácidos grasos esenciales, que regulan muchas funciones biológicas.
Degeneración cerebral - Un estudio recientemente publicado en el British Medical Journal reveló que personas que comen frecuentemente ácidos grasos provenientes de los peces, presentan un riesgo mucho más bajo de desarrollar Alzheimer, que aquellas que no ingieren este tipo de grasas benéficas. Además de fortalecer la protección vascular, pueden reducir la inflamación en el cerebro y desempeñar un papel específico en el desarrollo de las células cerebrales.
Etiqueta Original:
Lípidos marinos concentrados (aceite de salmón) de los cuales: 1000 mg
EPA (ácido eicosapentaenoico) 180 mg
DHA (ácido docosahexaenoico) 120 mg
Vitamina E (d-alfa-tocoferol) 1 mg
Presentación: Envase conteniendo 60 cápsulas. Tomar 1-2 cápsulas con las comidas, 1-2 veces al día.
Nota:
Todos los productos aquí enseñados son suplementos nutricionales o alimentarios según lo establece la Directiva Europea 2002/46/CE sobre complementos alimenticios y todos ellos pueden ser vendidos legalmente en todos los países de la Comunidad Europea, por los artículos 28, 29 y 30 del tratado de la Comunidad Europea y por los artículos 1 a 4 de la Decisión del Parlamento Europeo numero 3052/95/CE. Los suplementos alimenticios no tratan de sustituir una dieta equilibrada y variada, únicamente se presentan con el fin de complementar la ingesta de nutrientes de una dieta normal. Tampoco tratan, previenen, diagnostican o curan ninguna enfermedad, hechos atribuibles a los medicamentos, según define la Directiva Europea 2004/27/CE, de 31 de marzo, del Consejo y del Parlamento Europeo sobre medicamentos.
Los productos no deben utilizarse como sustituto de una dieta o medicación y deben estar fuera del alcance de los niños.
El consumo de los productos debe ser controlado por un profesional, ante cualquier duda, siempre consulte a su médico.